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El juego al que tu cuñado no querrá jugar esta Navidad (y por qué deberías comprarlo).
Hola.
Imaginas la escena; una cena familiar o una reunión con amigos de los que no ves hace tiempo.
Alguien suelta un comentario de esos que te hacen morderte la lengua. Uno de esos prejuicios que llevan grabados a fuego en la sociedad desde hace décadas y que todo el mundo acepta como «lo normal».
Sientes ese pequeño nudo en el estómago. Quieres rebatirlo, pero sabes que si empiezas a argumentar, la noche termina en discusión política, caras largas y el postre amargado.
Al final, callas. Y te vas a la cama pensando que ojalá hubiera una forma más fácil de abrirle los ojos a la gente sin tener que entrar en una guerra civil en el salón de tu casa.
Bueno, pues resulta que la hay. Y es endiabladamente divertida.
Te presento EL PREJUICIO.
No es el típico juego donde gana el que más datos de cultura general sabe o el que mejor dibuja un quesito.
Este es un juego diseñado para destapar, entre risas y cartas, todas esas ideas preconcebidas que nos meten en la cabeza desde pequeños.
¿Cómo funciona? Es muy simple:
A través de dinámicas rápidas y situaciones cotidianas, el juego pone a los jugadores en la piel de realidades que nunca se habían planteado.
Sin discursos moralistas, sin dedos acusadores.
Simplemente los expone al absurdo de sus propios prejuicios mientras intentan ganar la partida.
Lo que va a pasar cuando lo abras en tu próxima reunión:
Risas (de las de verdad): Porque no hay nada más terapéutico que reírse de los propios clichés que todos tenemos.
Debates de los que unen, no de los que separan: El juego crea el espacio seguro perfecto para hablar de lo que nadie se atreve a hablar.
El efecto «Click»: Verás la cara de más de uno cuando se dé cuenta de que lo que lleva defendiendo toda la vida no tiene ningún sentido.
Este juego no es para todo el mundo.
Si tienes menos de 12 años física o mentalmente o te ofendes por todo, por favor, no me regales tu dinero, no lo necesito.
Hay miles de juegos de rellenar palabras ahí fuera.
Pero si te gusta la ironía, si crees que la mejor forma de cambiar las cosas es cuestionándolas y si quieres que tu próxima reunión social sea memorable (y no un desfile de conversaciones vacías sobre el tiempo), esto, lo mismo te interesa.
Debes saber que este juego está en proceso de creación, que si me dejas tu email en el cajón que hay más abajo te haré partícipe del paso a paso.
Que me llamo Oskar Navarro, soy pintor figurativo y que para este proyecto utilizaré la friolera del 0% de I.A; los personajes, objetos y la imagen de portada los dibujaré y pintaré en directo en lienzos al óleo, y que estos cuadros serán las imágenes de las cartas del propio juego.
Que este juego está presentado y aprobado desde la mayor plataforma de crowdfunding de habla hispana. (Verkami), así que cuando termine el proceso de creación lo podrás adquirir a través de esa plataforma.
P.D.: Cuando te hagas con él y alguien suelte un comentario rancio en tu mesa, solo tendrás que sonreír, sacar la caja y decir: «¿Echamos una partida?»
El efecto «Click»: Verás la cara de más de uno cuando se dé cuenta de que lo que lleva defendiendo toda la vida no tiene ningún sentido.
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